lunes, 11 de julio de 2016

Cómo trasplantar una phalaenopsis

El verano es una buena época para ir a la caza de la phalaenopsis rebajada, ya que cuando van perdiendo las flores las suelen rebajar, luego en casa las trasplantas y las dejas bien preparadas para que estén sanas y puedan florecer la próxima temporada. Y eso es lo que hemos hecho hoy, ir expresamente a Aldi por si tenían algunas, allí encontramos las dos pequeñajas que he trasplantado hoy, y de paso he hecho fotos para explicaros como se transplanta una orquídea phalaenopsis.


Cuando vayas a la caza de phalaenopsis que ya han dado flor, fíjate en que las hojas estén bien, a veces les queda alguna flor, pero no tienen hojas, eso quiere decir que no vivirán mucho, pero si ves que tienen las hojas y el tronco sanos es una buena señal. 

Para empezar es una buena idea usar una cubeta para hacer el trasplante en su interior, porque así no ensucias nada. Normalmente uso una cubeta o barreño en el porche, pero hoy había 41 grados en la calle,  y he preferido trabajar en el salón, igualmente no ensucié nada.

Los materiales y herramientas que usaremos serán dos macetas transparentes un poco más grandes que las que vais a quitarles a las phalaenopsis, tijeras de podar, algo para desinfectar como un encendedor, corteza de pino, pulverizador con agua, papel de cocina.




Estás son las dos phalaenopsis que vamos a trasplantar, son bastante pequeñitas, en cuanto a tamaño y en cuanto a flor.




Lo primero que haremos será apretar por los lados la macetita para aflojar la planta e ir tirando con cuidado para sacar la phalaenopsis. Cómo veis está plantada en musgo seco, porque es en ese material donde se plantan los keikis, o pequeños hijos de las phalaenopsis, pero cuando son grandes hay que plantarlos en corteza de pino, que es más parecido al medio donde viven en la naturaleza sobre los árboles.




Ahora lo que hay que hacer es quitar todo el musgo con mucho cuidado, y que no quede nada, porque el musgo puede provocar un exceso de humedad. Hay que tener paciencia y más con orquídeas tan pequeñas.




Cuando las raíces estén libres es bueno pulverizarlas con agua, para limpiarlas e hidratarlas un poco. A continuación cortaremos las raíces que estén mal. Éstas son las que están secas, las que al tacto se notan vacías y las que estén negras o marrón oscuro porque eso significa que tienen hongos. También cortaremos hojas secas, mohosas, o restos de hojas que queden en la base. Es importante desinfectar las tijeras de podar, se puede hacer de varias maneras, yo siempre las paso por la llama de un encendedor, pero hay quienes las lavan con jabón, o las limpian con alcohol.

En esta foto además podéis ver como las raíces pulverizadas con agua, al hidratarse cambian de color, antes eran de un verde pálido y ahora de un verde más intenso.



Aquí os pongo un ejemplo de raíces en mal estado, ¿veis que algunas están secas y queda un hilillo que sale del interior? En cambio las raíces sanas son verdes y gorditas. (En la foto de arriba).




Llegó la hora de poner la orquídea en la maceta, como veis es una maceta trasparente, y eso es porque las raíces de las phalaenopsis también hacen la fotosíntesis (de ahí que sean verdes), si las plantas en una maceta oscura o le pones un cubremacetas se morirán.
Echa un poco de corteza de pino en el fondo, la corteza de pino la puedes encontrar en viveros o en Leroy Merlin, la hay de varios grosores, la que yo tengo trae también sustrato mezclado, pero yo solo cojo los trozos de corteza de pino.



Ahora coloca la orquídea con cuidado dentro del tiesto y rellena minuciosamente, ya que tienes que meter corteza entre los huecos de las raíces. Sí la orquídea traía raíces que se salían del tiesto, no las entierres, son raíces aéreas, y obtienen humedad del ambiente, cómo estas no tenían no salen en las fotos.




Llega el momento de limpiar las hojas, cuando llegan de una tienda suelen tener las hojas sucias, llenas de polvo y otras cosas. Además acabamos de realizar un trasplante así que estarán aún más sucias. Así que pulverizaremos agua por las dos caras de las hojas y luego las iremos limpiando con un papel de cocina. Hay que tener especial cuidado de que no quede nada de agua acumulada en la base donde nacen las hojas, porque podría causar pudrimiento.
Por otro lado, si ves que tiene alguna plaga, tendrás que aplicar algún producto insecticida.






Ya casi hemos terminado, llega el momento de regar, las pondremos bajo el grifo, empapando bien la corteza de pino, luego las dejaremos escurrir, de nuevo antes de llevarlas al lugar donde vivirán, absorbe el agua de la base de las hojas con un papel de cocina.




Y ya solo queda ponerlas en el lugar donde van a vivir, puede ser en el interior de tu casa, en un sitio luminoso. Yo las tengo en el porche, porque están en un sitio donde no se hielan en invierno y tampoco están a pleno sol en verano.
(Nota, en verano les pongo un platito debajo para que mantengan un poco más de humedad, recordemos que he dicho que hoy había 41 grados, pero en invierno no es bueno porque podrían pudrirse las raíces.)



Hay que regarlas una vez a la semana, pero debido al calor que hace aquí y a que están en el exterior, yo las riego un par de veces. También es bueno pulverizar con agua las raíces aéreas y las hojas a diario.

A partir de ahora que las hemos sacado del musgo, hay que trasplantarlas cada dos años.



 Espero que os haya gustado y que os haya servido de ayuda.

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